Pedro de Valdivia
Al historiador Jaime Eyzaguirre
forjada en los albores
del renacimiento
El paso de su corcel
iba velando
el centelleo de Parco,
la opulencia de Canela.
Extremadura y Marina
sólo espectros.
Nada alentaba en la huella
salvo anhelos
de honra y fama
para otorgar a su rey
rindiendo Chile
Desconoció el temor al indio fiero
amando al fiero territorio
cada sol, cada crepúsculo
arrogante, infortunado
lo habían de impulsar
hacia el abismo
No fue vencido por la traición
ni la miseria.
Aun la muerte
que lo eludió en batalla
inerme, tendría que alcanzarlo.
Lástima de guerrero,
lástima de sangre derramada
rubíes fundidos en la tierra
cuño de nuestra nación
y nuestra raza.
(05/09/1993)






