Mala Suerte
Soltero, buena situación económica, culto y atractivo. Tales atributos le permitían hacerse fácilmente de amigos con los cuales se divertía en lugares nocturnos o en su hogar donde nunca faltaban deliciosos bocadillos y tragos.
Jamás mantuvo una relación duradera ni en amor ni en amistad. Los amigos salían de su vida tan rápidamente como otros llegaban. Pero vivía feliz. Y hubiera podido continuar así. No obstante, la mala suerte se le vino encima cuando el auxiliar abrió por curiosidad la puerta del refrigerador donde conservaba a medio devorar las apetitosas cabezas de sus dos últimos amigos.
(octubre 2001)






